ANALITICONDA. Textos Sinápticos.

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Cosntruccion democrática y deconstrucción de falacias.

 

Construcción democrática y deconstrucción de falacias. Suso Ricmor

Lo que adolece de lógica aplicada en el famoso enunciado constitucionalista de la indisoluble unidad española está creando un debate político ficticio. Todo conglomerado es potencialmente disoluble por muy asentado que este. Salvo el individuo que es por definición la unidad indivisible, aquella cuyos componentes no pueden vivir por separado, todos los demás conjuntos o conjunciones que puedan separarse son obviamente disolubles. Mucho más en lo que se refiere a estados políticos plurinacionales que han pretendido conseguir por la fuerza de las armas y del dictum que no lo son. Tú y yo podemos constituir un tándem convencido en lo que sea, pero esto no me impide ni te impide bajarnos de la bicicleta en cuanto frente a una bifurcación haya ideas diferentes del camino a tomar.  La política es el campo en el que caben todas las flipadas ilógicas. Se diría que los de la élite tienen más de casta etílica que no de elite racionalista. ¿Qué diríamos de un grupo de paracaidistas debatiera antes de lanzarse de su avión si la ley de la gravitación les atraería al suelo o se arriesgaban a pasarse el resto de sus días flotando en el espacio? ¿O, más gráfico aún, si un suicida antes de tirarse repasara sus primeras lecciones de física para recordar las posibilidades de hacerse picadillo en el suelo antes de lanzarse de un duodécimo piso? En política se niegan las evidencias. Los estados actuales sean o no federales, se las den o no de nacionales o plurinacionales, son tan divisibles como históricamente lo fueron otros.  El mundo humano corre, aunque más lentamente de lo esperable, hacia los mestizajes. El propio concepto de estado territorial, si las cosas evolucionaran, dejaría de tener sentido en un par de milenios. Decretar la indisolubilidad de un espacio geosocial en política es tan absurdo como decretar la indisolubilidad de la materia a pesar de conocer la existencia del átomo y sus partículas-satélite. En el campo de la ciencia no hay los idiotas que tanto recluta el de la política.

Optar por la disolución de una unión no operativa para las partes no es una opción extremista, es una opción razonable, lo extremista sería o es imponerlo por la fuerza. Para bajarse del tándem no es necesario hacerlo sin preaviso y condenado al que se queda a bordo de ella a que se estrella por el zarandeo sufrido.

Definir una constitución que se hizo (mal hizo) bajo presiones internacionales y de l’ ancien regime como “el único marco”[1] desde el que abordar un tema complejo como el de la secesión es ignorar las condiciones fraudulentas en las que se hizo aquel documento. Quien reclama ese referente (por lo demás envejecido y desactualizado) como único para tratar de las diferencias entre naciones dentro de un mismo estado (porque esa es la cuestión central) significa haber olvidado una de las lecciones históricas más elementales: se acude a los marcos legales justo hasta el punto en que dejan de ser útiles para la coexistencia social y se debe pasar a la ruptura y a través de ésta a nuevos códigos que recojan los intereses discriminados en el pasado.

 El elogioso deseo del bien democrático del que todas las voces se han llenado ensalivando oportunamente todas las bocas deja de ser un bien para con vestirse en una imposición antidemocrática cuando una mayoría poblacional de una zona geográfica pretende imponer su dictum de anexión a una minoría poblacional comparativa de su periferia que quiere optar por la desanexión. La unidad patria en una plurinacionalidad suele funcionar mal y cuando ha imperado por siglos es porque la minoría exigua ha visto fracasar sus rebeliones contra el dictum impositivo o la mayoría aplastante (el caso de las minorías nativas norteamericanas cuyo genocidio de los colonos europeos redujeron a la mínimo expresión existencial o el caso de los nativos australianos frente a la población convicta enviada a sus tierras por el Reino Unido). La indisolubilidad es un parámetro cuestionable y, en un mundo globalizado en el que el capital y las mercancías no tienen fronteras, y en el que el comercio electrónico es más efectivo que el presencial, el tema de la territorialidad y de la membrecía a unas coordenadas va pasando a segundo lugar.  Como que ese mundo está parcelado en familias de poder, la división de zonas de control, aun dentro de una misma estructura de estado o de estados confederales es la manera con que se expresa el poder y sus varianzas.  El hecho de que el debate sobre la cuestión nacional haga estallar de forunculosis todos los culos con asientos en el poder es que el pensamiento humano dominante aún está muy lejos de liberarse del hecho de clanes, de territorialismos y de áreas de control. Las diferencias de fondo existen y son mucho más graves que las étnicas o nacionales. Estas persisten de formas solapadas. (Camboya es un solo estado y en Pilin su región limítrofe con Tailandia viven un lujoso retiro de millonarios los antiguos khemeres rojos, conocidas genocidas de su pueblo, y ahí no hay un debate de cuestión nacional sino de reparto tácito del territorio). Lo que pretender hacer los nacionalismos re-emergentes es re-territorializar el poder. La filosofía política lo reflexionará en esta dirección, la política se limita a hacer cálculos económicos y a medir los riesgos materiales que se corren. Sorprende que gente de talla filosófica le pueda más las valoración politicista e historicista que no la metodología para aplicar a la cuestión. Se comprende en tanto toman por válidas las grandes premisas del nuevo régimen postfranquista a partir de una transición vendida que descartó la ruptura democrática, es decir las dl ajuste de las cuentas históricas para levantar un nuevo país.

En tanto se considera intocable la denominación de la constitución como legítima y la condición de estado de derecho, echando un tupido velo en lo que ha pasado dentro de las cárceles y comisarías durante décadas e ignorando lo que es vox populi de un estado que contrata mercenarios para reprimir las manifestaciones cívicas, la vía de un dialogo intelectual fructífero se hace difícil, no digamos la vía de un diálogo político, del todo imposible a partir de un cierto punto.

Desde que en hubo un recorte por un tribunal constitucional del estatuto catalán de Autonomía, con un gobierno PSOE que tan inequívocamente enseñó su rol en los intereses del capitalismo dominante en el país, la sociedad catalana ha ido reaccionando frente a los agravios de un estado central y de una cultura de un país poco aceptativa de la idiosincrasia catalana.

Es un agravio considerar que Catalunya está instalada en un discurso victimista. Quizás los padrinos de tal agravio no se hayan sentido jamás victimas viviendo en Catalunya y con algún apellido de origen catalán, pero deben conceder que otros por el hecho de nacer y vivir en Catalunya y hablar en catalán o tener acentos catalán al hablar en castellano o por ir matriculas de coche de una de sus ciudades han sufrido desprecios en distintas partes de Andalucía, Extremadura, Aragón o Castilla. Eso no es victimismo es recuento. ¿O es que cada vez que una víctima real que denuncia a su agresor real y confeso, está exagerando?

Proponer la concordia versus la confrontación en un tema del tipo que sea es seguir sin entender que la metodología está por encima de los intereses. No entiende que para que haya concordia es imposible hacerlo sin confrontación, es decir sin comparar los distintos argumentos y el reconocimiento de las distintas razones. La idea de que la armonía es posible corriendo otro tupido velo sobre las diferencias, ya que se sugiere no expresarlas, es psicológica y socialmente imposible. Claro que por “concordia” hay quien entiende la paz del silencio, del no decir, de la desentimentalización, del miedo, de la obediencia y, en suma, de la falsa unidad. Estar a favor de la concordia y no estar a favor de uno de los derechos básicos de la democracia más elemental (aun no siendo contemplado por una constitución) significa incurrir en una paradoja ya que contribuye a la no-concordia. Si además se cuestiona algo tan básico como la libertad de decisión porque no está prevista por un documento central, se está a favor de lo obsoleto (ese documento) en lugar de a favor de algo nuevo. Derecho a decidir no es un eufemismo del derecho a la autodeterminación, es una expresión lingüística adhoc y correlativa con esta. ¿Por qué tanta resistencia a preguntar? (pregunta válida para todo campo temático y todo tipo de personas) Respuesta: por temor a conocer datos de la realidad que pretenden postergarse con más y más análisis especulativos. Una consulta por lo poco reactualizará estadísticas y dejará las especulaciones de porcentajes de posibles sondeos en lo que son: especulaciones.


[1] Defendido por victoria Camps y José Luis Garcia Delgado en nombre de Un Círculo Cívico de opinión. Ambos autores, a quienes conozco y he apreciado en otros textos y conferencias, puestos ahora en mi lupa  de doble cristal el de las dudasm tras leerles en su articulo A favor de la concordia. El Pais Opinion 5ene2014.

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enero 5, 2014 Posted by | General | Deja un comentario

La doble via al totalitarismo

La doble vía al totalitarismo. Sussana MARASELVA

La democracia parlamentaria (o democracia congresista) aun siendo con todas las evidencias una falsodemocracia o una democracia mediocre condenada la incompletud permanente, ha dejado de servirle al nuevo estado no social que se está configurando en todas partes.  El juego democrático vigente es la cancha de poder político público pero no de todo el poder ni de los poderes más importantes (el económico, el militar y el eclesiástico). A esos poderes más ocultos les sobra la escenificación de unas vías democráticas cuya función más importante es demorar los procesos de soluciones (se entienden soluciones generales para la sociedad). Lo que le interesa al dominio es perpetuarse como tal y que nada ni nadie les cuestione su lugar de mando en el mundo. El modelo parlamentario ha ido ligado al estado del bienestar y a la ficción de que el poder del pueblo dirigiría el destino general. Eso no ha ocurrido jamás en su integridad den país alguno y es totalmente incompatible con la esencia de una sociedad de privatizaciones y una economía de beneficios concretados en el lucro. Esa ficción ha mantenido desde el final de la segunda guerra mundial la adicción de grupos críticos incluso al sistema en seguir participando en sus reglas de juego con la presunción de que un día las mayorías los votarían y cambiarían desde la dirección gubernamental las cosas. Eso no va a suceder nunca con estas reglas de juego. Hay más probabilidades que los grupos que a su turno vayan llegando a rascar cuotas de poder la usen para sus beneficios particulares que no para revertirlas a nuevas ventajas sociales. La falsodemocracia aun falsa ha cumplido la función de reclutamiento de las multitudes ingenuas y sus vanguardias partidistas no menos alucinadas en una época de desarrollismo. En el fondo los vectores del capitalismo nunca aceptaron compartir poder con nadie y han hecho el teatro de las maravillas haciendo creer que sí lo iban a hacer. El caso es que ya no necesita si quiera de esa falsodemocracia, con una aún más mínima dosis de ella le basta para ir colocando una ley tras otra que vaya restringiendo las voces del pensamiento disidente y las quejas populares. Solo necesita que sus medidas sean mínimamente populares para que las gentes vayan aceptándolas o al menos lo hagan en una suficiente cuota de adhesión que obliguen al resto social a seguir su inercia. Muchos años antes de que The Guardian se haga eco de los giros hacia más medidas represivas en la sociedades de control vinimos anunciando desde el siglo pasado que el capitalismo para prevalecer no le va a quedar otro remedio que la opción fascista, eso sí tratando de maquear su aspecto para hacerlo más atractivo a la beatería social (de porcentajes no bajos). El caso es que cada nueva propuesta de ley que se convierte en ley y sirve para restringir libertades quien lo propone es una partido parlamentario que representa a millones de votantes y que tiene carta blanca para hacer eso aunque parte de esos millones consideren que les están estafando.

Hay dos vías al totalitarismo: la una por golpismo militar y un paquete de decretos que una junta de soberbios históricos se creen en la autoridad (y hasta en la necesidad patriota) de emitir, y la otra por el consenso mínimo suficiente de la sociedad electoral que da esa carta blanca es parito para-totalitarista. A esa segunda vía con esa cuota de CMS está apostando el sistema que aunque el proceso es más lento que el anterior el resultado a largo plazo va a ser el mismo. Posiblemente el golpismo ya hubiera hecho acto de presencia en Europa si no fuera porque las masas o parte de ellas son tan propensas a dejarse manipular que tampoco hace falta perder la etiqueta hipócrita por parte de los grupos de poder. 

diciembre 1, 2013 Posted by | General | Deja un comentario

Psicología del jeta

Psicología del jeta. Jes Ricart

El prototipo del jeta ha tenido en las realidades españolas el espacio ideal para su proliferación. Viene formando parte de las culturas callejeras desde hace siglos. Hay un oportunista debajo de la piel de cada hispánico-europeo que considera por lo bajo que aquello de ganarse la vida con el sudor de su propia frente no va con él. Opta por aprovecharse del fruto ajeno, el del que le quede más a mano o del que sea más tonto para aceptarle sus sablazos. 

Hay que tener mucho rostro para ponerse a expensas de la vida de otro sin contribuir en lo más mínimo a las facilidades de vida de ese otro. Se echa mano de los conceptos que sean: camaradería, amistad o consanguinidad.  Vox populi dice que no hay nada más caro que tener un hijo tonto, pero la verdad es que sí hay algo más, tener un pariente jeta. Al hijo lo pares, al pariente lo parieron y está en el grupo sin que lo eligieras. A uno lo traes y lo asumes, el otro te toca como lotería de la fatalidad.

Una cosa es ayudar a salvar una situación puntual, en principio con la promesa de una devolución del favor en cuanto las condiciones del ayudado lo permitan, y otra muy distinta es que el que va de “pobrecito de la vida” se te cuelgue a perpetuidad creyendo que tienes la obligación de pagarle sus facturas solo porque tienes un dinero que él no tiene.

De la casuística de jetas, quien más quien menos puede dar cuenta si ha tenido la mala suerte de encontrarse con uno que apelando a nuestros sentimientos se ha revelado como un auténtico aprovechado.  

No falta nunca quien te habla de hermanos o parientes que por años sablean por un motivo y por mil a quien le pueda sonsacar de tantos apuros como capacidad para meterse en líos tiene. El amigo o el hermano que goza de una relativa buena posición se siente obligado sentimentalmente a ocuparse de los déficits de aquel otro que en parte por negligente y en parte por irresponsable (que viene a ser lo mismo) no para de re-generar. Pasan los años pero el tipo se mantiene en su rol de solicitante, jamás de cooperante o aportativo. De acuerdo, hay gente que lo tiene peor que otra para vivir, o dicho en plata: hay individuos que no han aprendido las reglas del juego social o de la vida básica y se confirman por repetido como unos verdaderos inútiles no para ganarse la vida sino tampoco para actuar como personas respetables.

Mientras la sociedad acomodaticia los permita seguirán existiendo. Un jeta –entendámonos- no es el menesteroso que se tira a un portal y deja pasar los años ante él sin hacer ni esperar nada poniéndose a expensa de las monedas que vayan llenado su vaso de limosnero, un jeta es el tipo que se mantiene en su posición de consumo dando el pego ante sus corros o sus círculos porque tiene a sus espaldas un mecenas que le paga sus caprichos: mariguana o alcohol o cualquier otra cosa además de sus gastos de servicios varios.

Desgraciadamente el mecenas que cree hacerle un favor lo mantiene instalado en la irresponsabilidad, se la gratifica, se la confirma, se la autoriza. Que alguien te pague por el no hacer, incluido dentro de este no hacer: no asumir la propia vida no deja de ser una lotería ventajosa. Mientras el otro suelte la pasta yo seguiré entreteniendo mis días a cuesta de ese pagano sin hacer nada a cambio.

Todo contacto bipersonal queda relegado a los momentos puntuales de la renovación de la demanda del cash (“ayúdame en esto o ayúdame en lo otro”). Admitiremos que existe gente personal y socialmente inútil, sin ningún provecho ni para sí mismos ni para la sociedad. Muy bien se trata de un problema de la sociedad que paga con esos engendros una falta de ética en el sistema y el fracaso de la educación privada o pública. El amigo puede sonsacar del arroyo al amigo que ha entrado en desgracia o el hermano al hermano, pero si lo hace más allá del punto debido se convierte en el consolidador de esa desgracia, incluso en su justificador. Mientras haya un primo que me haga de primo ¿por qué he de esforzarme por conseguir lo que él ya tiene?

Cuesta mucho admitir que hay personas que nunca van a cambiar por lo que hace a saberse valer por sí mismas. Su destino, tal vez escrito desde muchas décadas atrás, es el de acabar ganando récords en su denigración y profundizando sus cuotas de miseria. Por otro lado, la miseria es algo muy personal e intransferible. Todo el mundo tiene derecho a elegir su propio proceso de autodestrucción (con la autodegradación incluida) si es eso lo que quiere, lo que no tiene ningún derecho es en pasarles sus cuentas a los demás.

El problema del miserable (de espíritu no por tener una renta de ingresos baja) es que cree que es el único que tienes problemas, que los demás están donde están porque les ha tocado el premio gordo de navidad.

No hay ayuda útil si no pasa por el intercambio, es decir si no es ayuda mutua. Cuando el que recibe una ayuda no ofrece espontáneamente y por su propio código una contraprestación, la relación desencadenada entre los dos sujetos va a ser desigual, contradictoria y a la larga explosiva. Lo peor de todo es que las razones sentimentales que inicialmente sustentaban esta ayuda van desapareciendo porque el jeta se va confirmando en lo que es: un tipo oportunista y desentimentalizado que todo lo que importa de su mecenas es la pasta y nada más que la pasta.

¿Por qué abundan los jetas? Porque existen las personas que se dejan convencer por sus dramas y se sienten en la obligación moral de ayudarles. Mantienen ese sentido de débito mientras no hacen una indagación sobre la verdad de ellas. Si se asomaran a su tren de vida y a sus circunstancias personales en todos los casos o casi, se encontrarían con individuos recursivos que el dinero que reciben de una parte para eme4rgfencias se lo gastan de otro lado para superfluidades. En el fondo de cada altruista hay un sujeto mentido y autoengañado. Mentido por quien le va con el moco lagrimoso de sus necesidades y autoengañado porque no se puede tolerar la injusticia social y discriminatoria según la cual unos tienen unos estatu quo superiores a otros.

El altruista es en el fondo el proveedor del jeta. Ambos hacen buena pareja si no fuera porque se da la paradoja de que el jeta puede ser peor gastador y pero administrador de su biografía que el altruista. La paradoja es que el que tiene menos o no tanto le toca ayudar a quien puede que tenga más o vaya de pijo.

¿Cómo acabar con los jetas de una vez por todas? En primer lugar no firmándoles una carta en blanco de heteroayuda. En segundo lugar dejando claro el qué y para qué bajo unas condiciones concretas y a un término temporal predeterminado. En tercer lugar exigiendo una contraprestación del tipo que sea mientras la relación de ayuda unilateral se mantenga. Es esta tercera condición la que dignifica a la persona que se deja ayudar y le recuerda en todo momento que está en una fase de tránsito en la que no puede momificarse el resto de su vida.  Es esta tercera condición también la que puede permitir a muchos países, o casi un continente entero como el africano, a evolucionar en lugar de parasitarse con los planes de ayuda al llamado tercermundismo.

Las pautas de psicoterapia sistémica o familiar en las casuísticas en las que un miembro de una familia se ha revelado durante décadas como un inútil para valerse económicamente por sí mismo pidiendo constantemente ayudas a uno u otro miembro del grupo familiar, son precisas en supervisar las ayudas llegando al punto del control del dinero.

Taponar los agujeros personales de quien una y otra vez no organiza sus fuentes económicas para autonomizarse lejos de ayudarle a la larga contribuye en destruirle aún más, en todo caso es un proceso agónico que demora una solución última. Si no hay toma de conciencia de lo que uno es y de la carga ajena en que se ha convertido durante el proceso difícilmente la va a adquirir por infusión angélica de un día para otro.

Es doloroso reconocer el fracaso de quien ayuda ante el ayudado, pero los datos son visibles y revelan verdades. La peor de todas: la despreocupación de quien cree tener las espaldas cubiertas de por vida por los demás, para –sencillamente- asumirse a sí mismo.

 

 

 

 

noviembre 28, 2013 Posted by | General | Deja un comentario

¿El fin del logos?

¿El fin del logos?. Jes Ricart

La definición más precisa e impactante de lo que es el infierno es la ausencia de la razón, es decir, la incapacidad de diálogo con el otro. El otro además de representar el límite puede significar la fuerza que invite a la desesperación. No debería ser así. Si uno tiene muy claro quién es y no negocia sus señas de identidad y sus referentes, no tiene por qué sufrir por la incomprensión ajena. ¿O sí? Cada editor es responsable de lo que edita no de lo que los otros vean. Al mismo tiempo cada sujeto, antes o después, alcanza el estadio de la invisibilidad. Un lugar en el que no es visto. Eso al principio afecta al orgullo, tras acostumbrarse no ser viste es habitar permanentemente en el escondite.

La primera vez que oí esa definición me resistí a aceptarla. Me dije que la insistencia en la comunicación y en el diálogo conseguía con paciencia y método el imperio de la razón. Por supuesto me equivocaba. Todavía no sé hasta qué punto me equivocaba y cuánta razón tenía aquél enunciado que me inspiró refracción. Actualmente sé que la condición de desgracia va directamente ligada a la imposibilidad de comunicarse, y dentro de esa incomunicación no poder expresar la impotencia resulta más alarmante. La situación se agrava al saber que la imposibilidad se da con los interlocutores más cercanos y con las personas de más confianza. El posible fin del logos no lo para la voluntad ni la confianza.

No hay nada tan frustrante ni que queme tanto en el sentido psíquico como ser renunciante a las palabras ante quien se le considera no apto para entenderlas. Esa postura, en principio unilateral, se convierte en bilateral al hacer otro tanto la parte excluida con la parte excluyente. Si el sujeto humano -a la escala de multitudes- se distingue por su superficialidad y los iconos más superlativos son los más triviales es porque a la comunicabilidad le cuesta ir más allá de eso.

En cuanto eres habitante del infierno, de ese infierno particular de no poder comunicar tu sentimentalidad y quien eres a la gente con la que tienes contacto y a la que más quieres, todo se hunde. El problema no acaba ahí, es posible que a tu debido turno te conviertas, a pesar de tu voluntad, en el infierno para otros, al dejar de ser el entusiasta que fuiste, el promotor por el que te conocieron o el tipo dinámico que tenía marcha para estar en todas partes. No hay que ir al campo de batalla de los obuses y los lanzallamas con los cadáveres troceados por todas partes para decir que se ha estado en el infierno. Vivir en la sociedad hedónica es estar en una de sus naves.

Mientras los desgarros se puedan seguir cosiendo la biografía es una cantera de anécdotas de las que escribir y que contar. Esto seguirá así hasta el momento de la saturación total de anecdotismos reiterados y actos repetidos. El viviente en su condición de desgraciado se resignará a aceptar esta categoría. Le seguirá saliendo por respuesta el servoautomatismo de decir “bien, todo bien”, en cuanto le pregunten por cortesía como está, cuando en el fondo sabe y sabe que está mal, que todo anda mal. ¿Qué necesita un habitante del infierno para decir que como tal es un desgraciado? ¿Ante quien confesárselo? ¿Quién está en condiciones de escuchar semejante sinceridad?

Se vive muriendo un poco más a cada rato que el fin del logos queda demostrado. Por otra parte, la vida sigue por todas partes: sarmientos secos que rebrotan, semillas enterradas que dan tallos, el sol que sigue saliendo, las nubes que duchan las tierras secas, las pistas de vehículos rodantes por las que no paran de pasar, las chácharas de las gentes en todas partes o los pájaros que siguen piando aunque nunca se empeñaran en enseñarnos a cantar.

Al desgraciado no por no tener sino por poder ser de acuerdo con su ideario y sueños le han resbalado proyectos y le han sobrado traidores, esos que ni siquiera pasan por tales metidos en la fina sutilidad de los ausentes que no cumplieron con su parte del compromiso.

Al desgraciado ya no le va continuar formando parte de las rutinas ritualísticas de todas partes. Ya pasó por una buena parte de ellas, dejándolas atrás. Se sabe víctima de una gran estafa, pero no de una conspiración contubérnica tramada por poderes ocultos perversos, sino por quedarse pegado a los ilusionismos varios de generaciones de inconsecuentes. A su debido momento, el estafado sabe que también fue cadena de transmisión de la estafa y por tanto no ha de descartar que otros lo puedan descartar como impostor. Un estafador lo puede ser y de hecho lo es quien se cree los idealismos al uso sin tener las garantías científicas de su realización. La estafa del idealismo podrá ser el eslogan futurible aplicable a aquellos que prometen paraísos del mañana y son agentes reproductivos de los infiernos del hoy.

Las semillas que rebroten y los frutos de la tierra nos recuerdan a su manera y sin palabras que los humanos no dejamos de formar parte de este ciclo universal del esplendor de temporada y estar en la quietud entre bastidores el resto del año.

Los humanos que nos necesitábamos para construir un imperio de bondades terminamos de compañeros de galeras achicando aguas del navío que irremediablemente se hundirá. La historia no acaba ahí, sigue y seguirá intentando explicar lo que pasa en general y lo que nos pasa en particular.

Al sujeto que se ha quedado en sombra de lo que fuera y quisiera ser ya no le pedimos que nos explique su aventura existencial, nadie le pregunta por quien fue (salvo los archiveros y amantes de fichas de control). Se le juzga por lo que aparenta ser: un tipo tirado con la mirada perdida sin esperar nada de nadie. Los avatares sociales lo han arrinconado en cualquier agujero de inmundicias. Su aparente mansedumbre es el grito de rebelión más potente que jamás existió. No esperar nada del otro, nada de nadie, ni siquiera una entente en el lenguaje pone fin a los días del hombre interesante, para convertirlo en el fósil ordinario del escenario de paso.

El discurso del infierno forma parte del averno. Entre sus llamas de fuego frio se hielan las venas y las neuronas que dejan de computar. Todo es dolor, ninguna idea acierta para un futuro que no existe. Los traidores de cada causa se enumeran y se comparan en quien la hizo peor, en quien achuchó a mas gentes en los campos concentracionarios de las existencias vacías. El biógrafo de las desgracias ajenas, a su vez se sabe advertido de cuál es el destino multipersonal tras el fin de cada autoengaño particular. La lucha por los demás en general y por mejor la historia del mundo no deja de ser el subterfugio que esconde la incapacidad de cada cual de luchar por sí mismo. Cuando las alternativas desaparecen, y dentro de ellas la autojustificación para construirlas, emerge imparable la miseria intelectual que junto a la miseria espiritual hacen del no alternativo escoria social o figura estandarizada, que para el caso es lo mismo.

Queda el texto surrealista o el poema inconexo en el que refugiarse, quedan las palabras –como siempre- pero esta vez de, por y para uno. Las palabras que no el diálogo, en el que la vía de comunicación queda derretida o tapada por las lavas fundidas de los llantos de la animalidad más sufriente.

 

noviembre 28, 2013 Posted by | General | Deja un comentario

El dinero: valor de uso desigual y un mísmo significante.

El dinero: valor de uso desigual y un mismo significante. Jes Ricart

El valor del dinero es completamente diferente en las arcas del plutócrata que en la caja de zapatos del pobre (si es que le da tiempo a guardarlo ahí). Para el uno, tener dinero significa tenerlo a partir de cantidades importantes. Para quien se gasta 3000 dólares o más mensuales en potingues de belleza y pelus, los billetes de cien pueden ser calderilla. Para quien no alcanza los 500 por mes para todos sus gastos, las monedas fragmentarias de centavos son de vital importancia. Una vez más la aritmética social es distinta a las matemáticas de la pizarra.  Puede que los precios de mercado sean los mismos para los unos que para los otros en el supuesto de que fueran a los mismos lugares a abastecerse de artículos y consumos, lo que varía, obviamente, es el poder de adquisición de los objetos que tienen precio. A pesar de las enormes y notorias diferencias que existen entre ambos, los dos están sujetos al mismo significante de lo que es el dinero: cromos pintados que se intercambian por cosas.

Tener mucho dinero plantea problemas que quien no lo tiene ni siquiera se le ocurre pensar. Al tenerlo en exceso, hasta el punto de hablar de poderes adquisitivos ilimitados, el sujeto adinerado se encuentra que ni tiene necesidades a cubrir para gastarlo ni tiene tiempo para hacerlo. Todo ese capital acumulado que se extiende más allá del patrimonio personal (propiedades, obras de arte, joyas,…) pasa a ser un líquido esterilizado guardado den bancos o en cámaras acorazadas.

 Los más ricos, claro está, se desmarcan del resto de la sociedad por sus lujos y sus posibilidades, sus enormes mansiones, sus juergas, sus banquetes de excelencias, sus viajes en avión en primera clase, sus posibilidades de pagar los mejores hoteles y las experiencias más caras. Todo eso tiene su propio tope. Marcado por la biologías o el físico de cada cual. Si uno tiene en su haberes el dinero de cien o de 1000 individuos sin duda podrá hacer muchas más cosas desde el punto de vista del mercado y de las adquisiciones de lo que pueda hacer cualquier otro, lo que no podrá hacer es vivir la vida de esos cien o de esos mil. No tendrá ni todas sus anatomías, ni todas sus horas, ni todos sus deseos ni todas sus posibilidades.

El muy rico es un personaje no menos dramático que cualquier otro de la tragedia social del capitalismo. Puesto que su nivel de vida solo lo tiene una minoría, esa minoría es endógena en sus propios escenarios. No sabemos tanto o no se publican tantas cosas de la clase más rica para saber cómo viven sus éxitos y sus comedias, Lo sospechoso es para qué puede servirles tanto dinero cuando en su mayor parte figura como apuntes contables en sedes bancarias al que no necesitan acudir. Se tiene ahí para…emergencias. Lo mismo que cualquier hijo de la clase media que se encuentra con un remanente y no tiene otro remedio que ahorrarlo.  Independientemente de la sensibilidad solidaria de cada cual y de sus donaciones (convencidas o autoexculpatorias) a nobles causas, la verdad es que nadie necesita tanto no ya para vivir sino tampoco para vivir con su estatu quo de lujos y de fastos.

La ecuación tener dinero=riqueza es una falsa ecuación y pensar que el triunfo pasa por los grandes dividendos de negocios astutos es una quimera.

No se puede negar que tener una cierta cantidad asegurada pueda servir de respaldo, pero establecer una conexión entre capital ahorrado y seguridad personal es una aberración evaluativa. El éxito personal en la vida no está determinado por el dinero lo que no significa que no tenerlo sea equivalente a éxito o a tener más ética o más humor.  En la existencia social se fracasa desde todos los ángulos y en todas las clases, también en todas las familias y abolengos.

Vivir socialmente y fracasar personalmente forma parte de la sinonimia. Otro asunto son las predicas por un futuro mejor (lo que tampoco quiere/querrá decir óptimo) que sirven para dar contenidos o justificaciones existenciales a un presente insuficiente o malo.

Las denuncias a los adinerados, especialmente aquellos que obtienen sus dineros del tesoro público por sus cargos políticos, son totalmente legítimas y justificadas sin estar exentas de algo de envidia. Recuerdo cuando compañeros que continuaron por los laberintos de la política oficial ocuparon puestos parlamentarios y en otras instituciones cobrando por hacer aquello que otros hacíamos por libre sin esperar ninguna compensación económica a cambio, ni una dádiva ni siquiera un gracias.  Se hablaba de que la cantidad excedente asignada por ley por cargos como diputados debía ser para usufructo de sus organizaciones-catapulta no para su uso privado (no me enteré muy bien quien llegó a cumplir con eso o hasta qué punto se hizo), lo que no se dijo es renunciar a dietas y sueldazos exagerados para cubrir las funciones en esos cargos, muy por encima de los salarios medios de la población trabajadora. Y es que el dinero cuando llama a la puerta todo el mundo abre la suya.

Vivir por y para el dinero es una forma de fracasar como personas que se dejan a sí mismas de lado para convertirse en cajas registradoras.

Sea pues que la pobreza no es por si misma equivalente al fracaso más de lo que es la riqueza monética. Es en todo caso la pobreza de ilusiones, la pobreza de espíritu y la depresión que sí son equivalentes de fracaso, pero no exactamente el no tener lo que sea (desde objetos a cash).

Si biológicamente pobres y ricos terminan/mos en el mismo pote de las cenizas como destino material previsible e ineludible a largo plazo, socialmente esta/mos ambos condenados a fracasar en la aventura colectiva de la coexistencia pública. Miguel Albero, tiene un criterio preparatorio para el fracaso en la vida que toma no como una posibilidad o un drama solo para algunos sino como el único desenlace posible para todos. El éxito deja de ser una opción para ser un timo y el fracaso deja de ser una tragedia ineludible para ser la experiencia de la que más se llega aprender.

 

noviembre 28, 2013 Posted by | General | Deja un comentario

¿El fin del Logos?

¿El fin del logos?. Jes Ricart.

La definición más precisa e impactante de lo que es el infierno es la ausencia de la razón, es decir, la incapacidad de diálogo con el otro. El otro además de representar el límite puede significar la fuerza que invite a la desesperación. No debería ser así. Si uno tiene muy claro quién es y no negocia sus señas de identidad y sus referentes, no tiene por qué sufrir por la incomprensión ajena. ¿O sí? Cada editor es responsable de lo que edita no de lo que los otros vean. Al mismo tiempo cada sujeto, antes o después, alcanza el estadio de la invisibilidad. Un lugar en el que no es visto. Eso al principio afecta al orgullo, tras acostumbrarse no ser viste es habitar permanentemente en el escondite.

La primera vez que oí esa definición me resistí a aceptarla. Me dije que la insistencia en la comunicación y en el diálogo conseguía con paciencia y método el imperio de la razón. Por supuesto me equivocaba. Todavía no sé hasta qué punto me equivocaba y cuánta razón tenía aquél enunciado que me inspiró refracción. Actualmente sé que la condición de desgracia va directamente ligada a la imposibilidad de comunicarse, y dentro de esa incomunicación no poder expresar la impotencia resulta más alarmante. La situación se agrava al saber que la imposibilidad se da con los interlocutores más cercanos y con las personas de más confianza. El posible fin del logos no lo para la voluntad ni la confianza.

No hay nada tan frustrante ni que queme tanto en el sentido psíquico como ser renunciante a las palabras ante quien se le considera no apto para entenderlas. Esa postura, en principio unilateral, se convierte en bilateral al hacer otro tanto la parte excluida con la parte excluyente. Si el sujeto humano -a la escala de multitudes- se distingue por su superficialidad y los iconos más superlativos son los más triviales es porque a la comunicabilidad le cuesta ir más allá de eso.

En cuanto eres habitante del infierno, de ese infierno particular de no poder comunicar tu sentimentalidad y quien eres a la gente con la que tienes contacto y a la que más quieres, todo se hunde. El problema no acaba ahí, es posible que a tu debido turno te conviertas, a pesar de tu voluntad, en el infierno para otros, al dejar de ser el entusiasta que fuiste, el promotor por el que te conocieron o el tipo dinámico que tenía marcha para estar en todas partes. No hay que ir al campo de batalla de los obuses y los lanzallamas con los cadáveres troceados por todas partes para decir que se ha estado en el infierno. Vivir en la sociedad hedónica es estar en una de sus naves.

Mientras los desgarros se puedan seguir cosiendo la biografía es una cantera de anécdotas de las que escribir y que contar. Esto seguirá así hasta el momento de la saturación total de anecdotismos reiterados y actos repetidos. El viviente en su condición de desgraciado se resignará a aceptar esta categoría. Le seguirá saliendo por respuesta el servoautomatismo de decir “bien, todo bien”, en cuanto le pregunten por cortesía como está, cuando en el fondo sabe y sabe que está mal, que todo anda mal. ¿Qué necesita un habitante del infierno para decir que como tal es un desgraciado? ¿Ante quien confesárselo? ¿Quién está en condiciones de escuchar semejante sinceridad?

Se vive muriendo un poco más a cada rato que el fin del logos queda demostrado. Por otra parte, la vida sigue por todas partes: sarmientos secos que rebrotan, semillas enterradas que dan tallos, el sol que sigue saliendo, las nubes que duchan las tierras secas, las pistas de vehículos rodantes por las que no paran de pasar, las chácharas de las gentes en todas partes o los pájaros que siguen piando aunque nunca se empeñaran en enseñarnos a cantar.

Al desgraciado no por no tener sino por poder ser de acuerdo con su ideario y sueños le han resbalado proyectos y le han sobrado traidores, esos que ni siquiera pasan por tales metidos en la fina sutilidad de los ausentes que no cumplieron con su parte del compromiso.

Al desgraciado ya no le va continuar formando parte de las rutinas ritualísticas de todas partes. Ya pasó por una buena parte de ellas, dejándolas atrás. Se sabe víctima de una gran estafa, pero no de una conspiración contubérnica tramada por poderes ocultos perversos, sino por quedarse pegado a los ilusionismos varios de generaciones de inconsecuentes. A su debido momento, el estafado sabe que también fue cadena de transmisión de la estafa y por tanto no ha de descartar que otros lo puedan descartar como impostor. Un estafador lo puede ser y de hecho lo es quien se cree los idealismos al uso sin tener las garantías científicas de su realización. La estafa del idealismo podrá ser el eslogan futurible aplicable a aquellos que prometen paraísos del mañana y son agentes reproductivos de los infiernos del hoy.

Las semillas que rebroten y los frutos de la tierra nos recuerdan a su manera y sin palabras que los humanos no dejamos de formar parte de este ciclo universal del esplendor de temporada y estar en la quietud entre bastidores el resto del año.

Los humanos que nos necesitábamos para construir un imperio de bondades terminamos de compañeros de galeras achicando aguas del navío que irremediablemente se hundirá. La historia no acaba ahí, sigue y seguirá intentando explicar lo que pasa en general y lo que nos pasa en particular.

Al sujeto que se ha quedado en sombra de lo que fuera y quisiera ser ya no le pedimos que nos explique su aventura existencial, nadie le pregunta por quien fue (salvo los archiveros y amantes de fichas de control). Se le juzga por lo que aparenta ser: un tipo tirado con la mirada perdida sin esperar nada de nadie. Los avatares sociales lo han arrinconado en cualquier agujero de inmundicias. Su aparente mansedumbre es el grito de rebelión más potente que jamás existió. No esperar nada del otro, nada de nadie, ni siquiera una entente en el lenguaje pone fin a los días del hombre interesante, para convertirlo en el fósil ordinario del escenario de paso.

El discurso del infierno forma parte del averno. Entre sus llamas de fuego frio se hielan las venas y las neuronas que dejan de computar. Todo es dolor, ninguna idea acierta para un futuro que no existe. Los traidores de cada causa se enumeran y se comparan en quien la hizo peor, en quien achuchó a mas gentes en los campos concentracionarios de las existencias vacías. El biógrafo de las desgracias ajenas, a su vez se sabe advertido de cuál es el destino multipersonal tras el fin de cada autoengaño particular. La lucha por los demás en general y por mejor la historia del mundo no deja de ser el subterfugio que esconde la incapacidad de cada cual de luchar por sí mismo. Cuando las alternativas desaparecen, y dentro de ellas la autojustificación para construirlas, emerge imparable la miseria intelectual que junto a la miseria espiritual hacen del no alternativo escoria social o figura estandarizada, que para el caso es lo mismo.

Queda el texto surrealista o el poema inconexo en el que refugiarse, quedan las palabras –como siempre- pero esta vez de, por y para uno. Las palabras que no el diálogo, en el que la vía de comunicación queda derretida o tapada por las lavas fundidas de los llantos de la animalidad más sufriente.

 

 

noviembre 28, 2013 Posted by | General | Deja un comentario

El doble arte de la política: de las diletancias a las soluciones reales.W.Sumionda

 

El doble arte de la política: de  las diletancias a las soluciones reales. Walk Sumionda

Política: arte de hacer posibles los deseos en contextos sociocolectivos. Si esto es la política, consecuentemente no hay nadie que deje de ser político, incluidos quienes hacen los actos de fe más descamisados a favor de ser apolíticos. ¿Cómo es posible que una palabra tan sencilla de significado tan claro haya podido estropearse tanto equivaliendo a esta siguiente definición: Política, o sea el arte del engaño público desde el poder que sirve para  favorecer la corrupción y el lucro de sus profesionales? Definición, esta segunda, no aceptada por quienes nos insisten (o, insistimos, -sigo en la apología de que aún  no es una hipótesis totalmente descartada la ética política-)  que es posible demostrar la validez de la primera definición, es decir la resolución de problemas y superación de límites con una política correctamente aplicada. Esto, además de la puesta de los medios materiales y las financiaciones, requiere de una condición  crucial, la más crucial de todas: la de la honestidad política (esto es, la de políticos honestos). Sin honestidad, todo, absolutamente todo, se viene abajo como un castillo de naipes  a la primera brisa. ¿Por qué la sociedad  (sus vanguardias más críticas incluidas) se viene quejando de la política desde hace (creo que milenios, hay testimonios en contra de los grandes mandatarios en todos los tiempos) convirtiéndose la política en el problema principal añadido a los otros problemas materiales y de convivencia humana? Sencillamente porque esa condición crucial para su cumplimiento –la honestidad- no se cumple. Mientras haya tipos corruptibles y corruptores, la política seguirá siendo un espacio de desacreditación permanente. Al mismo tiempo, aceptamos que todo acto social, todo acto de cultura interactiva, todo acto de transacción material, todo acto de opinión es, son, actos políticos. Lo que falla y la previsión que nos siga fallando es el personal humano, encaramado  a cargos de poder que se instalen en él, perpetuándose al máximo para poder manipular a los demás y en primer lugar a quienes les hayan plataformado para detentar sus cargos. Dicho en plata: una parte de loas camaradas con los que participamos de este debate preventivo, a su turno, cuando sus posibilidades biográficas y las circunstancias coyunturales lo permitan, de detentar cargos de responsabilidad y de representación de coordinación y de delegación, de negociados y mensajería, `pasaran a formar parte de nuevas cofradías del expolio, es decir, pasaran a formar parte de los problemas sociales contra los que inicialmente se organizaran. Esa presuposición tiene menos de  fatalista que de probabilidad realista. Y ¿Por qué puede suceder el revival de tal denigración? Porque el origen del poder se basa en el consentimiento de alguien en aceptar la dirección de otra persona sobre sus haceres. Si no instrumenta junto a esta confianza la verificación constante de que se ajusta a la misión pactada, antes o después quien tiene una carta blanca firmada puede sucumbir a sus ansiedades y codicias o a sus propios cromos psicológico personales, que por muy humano que sea, priorizara como un perfecto ególatra a los intereses colectivos.

Medidas preventivas: desconfiar de todo aquel que quiera hacer de la política su profesión peramente, de todo aquel que quiera continuar en el cargo, de todo aquel que presenta una candidatura, de todo aquel que hace uso y abuso del yo pronominal en lugar del nosotros, de todo aquel que se prioriza como portavoz más que como canal efímero de la propuesta estable. Sin embargo alguien tiene que hacer de ejecutivo, de gestor. Cierto, especialmente cuando un grueso de la sociedad se caracteriza por desentenderse directamente de la autogestión de sus problemas delegándolos a los especialistas. Sí, pero no firmándole ningún contrato en blanco sino un contrato con todoas las clausulas bien establecidas. El criterio garantista o el antídoto para maximizar la honestidad es priorizar la propuesta o plan de propuestas (que es la expresión de ese contrato entre delegados y delegantes) al individuo canal de turno que le toca defenderlas o llevarlas a cabo. No podemos olvidar que la mejor de las propuestas en manos del gestor ineficiente se convierte en una propuesta inefectiva por no decir en la que es inferida como peor. Si hay justamente un descrédito general de la política es por un conjunto de políticos ineficientes, unas veces por trepas y timadores, otras por limitados.  No es suficiente con votar el voluntarismo, mucho menos el carisma. Es mucho mejor que los equipos de gobierno en cualquier área de gobernanza estén ocupados por personas honestas y compromisarias con los objetivos planteados que no por los tipos más listos de cada generación o ni siquiera por los más demostrativamente esforzados (hay quien está en la oficina de 10am a 10pm y adelanta bien poco en lo que tenía en su agenda del día). Cuando me encuentro con campañas del tipo X o Y for president, cruzo los dedos, porque sé que esa es la primera condición para elevar a alguien a un cargo de poder desde el que pueda manipular a sus propulsores. Para no olvidar los mecanismos del poder, de cualquier instancia de poder (desde el más absoluto y contubérnico al más evidente y transparente) no hay que olvidar jamás que las premisas fundamentales en las que descansa es la complicidad relativa de sus sectores dominados. El poder es tanto más absoluto cuanto más alienado sea el sujeto gobernado pasando de todo control y verificación o limitando sus opiniones a la crítica estéril.

(Los foros digitales del opinatorio general son en gran parte una performance de ésta en tanto los análisis justos y las propuestas convenientes no pasan de ser caracteres  de palabras en las pantallas o en los papeles, atractivos y valorados positivamente, pero que no se llegan a convertir en acciones de cambio. La crítica más justa es estéril si no proporciona poder en sus críticos para llevar a término las propuestas con garantías de soluciones).

Si la política en activo, tanto la oficial como la extraoficial, tiene tanto descrédito (y por eso nos retiramos de ella a latitudes sin cargos que no quisimos ni buscamos) es porque se ha convertido en el arte de la demora, en la diplomacia de la paciencia. Tanto es así que la realidad o una gran parte de ella vive su historia dándole las espaldas a los distintos colectivos dedicados permanentemente a ella.

Hablar de política no hace a los hablantes más capacitados para transformar la realidad política. A la vista está un periodismo que no se pierde ninguna pesquisa ni deja de escrutar ninguna noticia de actualidad, y no tiene mayor valor que el de un compendio histórico que los tesinandos del futuro encontrarán en las hemerotecas. El descredito y el desaliento generado por la política (no ya la gubernamental que es de pena, sino la más radical y critica, no ya la parlamentaria que sirve para pasar el rato a sus señorías sino también la extraparlamentaria) lleva a una dedicación a ella desde el comentarismo analítico, que no deja de ser otro entretenimiento cultural, a pesar de que se crea que eso hace de talismán para hacer nuevos mundos. Más bien, nos dedicamos a reorganizar viejas palabras para trasegar con los mismos conceptos de siempre.

La política se reacreditaría con perfiles psicológicos honestos que a la primera información de deshonestidad en su gabinete o equipo o en su programa disparara todas las alarmas para actuar en consecuencia. La política se reacreditaría con personas que no la tengan como la razón principal de sus vidas, mucho menos como su fuente laboral de ingresos, sino como una razón añadida a sus sentidos lúdicos de existencialidad. La política se reacreditaría cuando a los principios de alianzas y conveniencias se le antepongan los principios de necesidades reales y de verdades no ocultas. La política se reacreditaría cuando desde la cultura base se enseñe a educandos y a todo quien quiera aprender que los temas de toda la sociedad se resuelven con la implicación de todos. Como que no se tiene una estructura de estado social democrático-directa, la reacreditación de la política con las vigentes estructuras de estados clasistas y pseudodemocráticas, es una hipótesis bastante remota. Personalmente, no me identifico con ningún oficiante del poder ni con ningún aspirante al oficio de cargo, aunque reconozco y admito que tiene que haber gestores específicos para propuestas concretas decididas en los colectivos asamblearias y enviadas desde sus lanzaderas. Repito, son gestores lo que tiene que haber, no líderes que se terminan creyendo su misión mesiánica por salvar al mundo cuando de hecho lo están hundiendo sin darse cuenta víctimas de sus propias alucinaciones.

Para que haya soluciones reales que vengan a reemplazar las diletancias que tanto caracterizan los palacios de las políticas tiene que concurrir gente real creándolas. En lugar de eso la mayoría social (quienes escribimos de todo eso incluidos) actúa en el fondo e instintivamente como la gran derrotada, esperando a que las soluciones vengan de arriba o desde otros factores que no se controlan. Raramente nadie se declare soberano de su terruño, de su domos, de su hábitat y vive de acuerdo con su ética revolucionaria, aguardando a que sea el vecino que lo haga primero. Cuando la política deje de ser esa falsa expertocracia no sometida a las instancias  populares de revisión, tal vez las gentes vuelvan a actuar como seres políticos de una forma natural y sencilla, a partir de ser seres cívicos y de tener, todos sin excepción y desde la tercera infancia, responsabilidades cívicas rotatorias, siendo la carrera política no una carrera sino la gestión de los asuntos organizativos de interés general para vidas colectivo-sociales estupendas.

 

agosto 19, 2013 Posted by | General | Deja un comentario

Diferencias genéticas y desigualdad humana.W.Sumionda

Diferencias genéticas y desigualdad humana. W.Sumionda

¡Pues sí! la libertad de investigación incluye consecuencialmente  que dé resultados que se opongan a otras lógicas dominantes que, de acuerdo con la libertad de expresión,  reabran fístulas  en quienes toman por dogma la igualdad humana. La tesis que intenta relacionar condición genética y éxito (o no éxito económico) es ya antigua y documentada desde el principio de la historia de la psicología. Para hacerlo se acude a la tesis intermedia que la condición genética predetermina el nivel intelectivo. Al principio de la testología se pretendió espuriamente demostrar esto al comparar población blanca con población negra estadounidense con ítemes verbales, que efectivamente dieron resultados más favorables para  las muestras de gente blanca. Solo cuando se cambiaron los ítemes verbales en los instrumentos de evaluación por ítemes grafo-visuales (dibujos o ilustraciones) se pudo ver que los resultados eran equiparables.  Eso tampoco significaba que la inteligencia fuera siempre la misma ya que existe una psicológica diferencial que demuestra la interdiferencialidad facultativa de los individuos.

La inteligencia como la fuerza, la agudeza auditiva, la sensorialidad táctil, la armonía gestual, la capacidad olfativa o el tiempo de reacción es un factor diferente en cada sujeto. Es obvio que n todo el mundo tiene exactamente lo mismo de cada una de estas cosas. Eso es lo que nos individua, lo que nos hace individuos. Es este conjunto de cocientes diferenciales en cada cosa lo que nos diferencia a cada uno de nosotros.

La ecuación de a menor inteligencia le corresponde menor renta social basada en la ecuación anterior de que a determinadas etnias (como las hispanoamericanas) le corresponde más incapacidad  intelectiva es una falacia, pero no porque efectivamente pueda correlacionarse cuotas o niveles de inteligencia con hábitats, sino porque no contempla un tercer factor: el de la cultura electiva para vivir de determinadas maneras. ¿Es menos inteligente el nativo que no ha aceptado el dictum del desarrollismo del colonialista vistiéndose con su ropa o habitando su tipo de edificios? ¿Es más inteligente el colono que ha llegado con toda su artillería e industria “avanzada” para imponer unos ritmos de existencialidad antinatural? Ambas preguntas presuponen un pre-concepto: el de vincular la inteligencia a un tipo de expresiones sofisticadas en el orden material  de la vida. Dependiendo del criterio ideológico lo inteligente no es el tener más sino el ser más teniendo menos. Esa es una controversia no terminada. Durante milenios los humanos han competido los unos con los otros por el parámetro del tener. El motor en última instancia de todas las guerras ha sido y sigue siendo éste. Quienes se colocaron fuera de esos conflictos desarrollaron más inteligencia y una filosofía de la vida más sensata teniendo menos.

A priori no se puede decir que sea más inteligente quien vive con altas rentas ni tampoco lo contrario que lo sea más quien ha aprendido a vivir con bajas rentas. Tampoco se puede afirmar que la renta tenga que ver con la inteligencia. Lo correcto es decir que lo tiene que ver con el objetivo de cada cual. Si quien queriendo tenerlas fracasa en ese propósito además del factor inteligencia hay otros muchos de orden sociológico y geográfico que pueden haberlo impedido. Y lo contrario: quien tiene mucha renta puede que eso dependa de su suerte (tener un premio de lotería) o de la herencia (recibir en patrimonio lo que familiares o padres acumularon). La equivalencia de ser rico=ser inteligente es tan peregrina que solo  se le puede ocurrir a alguien emburbujado fuera de la realidad más evidente, doctorando o no. El que una universidad de prestigio se lo admita como tesis bibliotecaria metida en sus archivos sirve para recordar que el academicismo lejos de contribuir sistemáticamente  a la conciencia general sigue teniendo momentos en que la embrutece.

No obstante el problema no es tanto que esa falsa ecuación siga siendo pensable, sino que no se indague en el concepto esencial de inteligencia y en presuponer que renta alta es igual a éxito. Hemos discutido otras veces el falso y confusionista concepto de éxito que se tiene en Estados Unidos igualado a subir en la escala social. Ese concepto se mantiene porque se le disocia de otros parámetros tales como pureza (o virtud), dignidad, autenticidad, simplificación, honestidad, colaboración, solidaridad,… También se le disocia de lo más evidente: tener más rentas no significa tener más medios para hacer las cosas realmente importantes de la vida (amor y comunicación) aunque sí sirva para muchas más cosas en el sentido material (ir a más hoteles o tomar más aviones).

Por si fuera poco la tesis es evocada o divulgada en uno de los peores momentos para hacerla creíble, en la que todo un sistema del capital con grandes nombres ligados a grandes fortunas se viene abajo enviando a la miseria a millones de personas que vienen perdiendo  las referencias de seguridad de sus empleos.

A pesar de todo esto no deja de ser cierto la interdiferencia genética como principio universal. Si la hay dentro de dos individuos que son concebidos y nacen de un mismo claustro, mucho más la hay entre calanes familiares y grupos étnicos diferentes. Incluso la sigue habiendo tras la mixtura de multitud de razas y orígenes diferentes.

La tesis de la supremacía blanca por supuestos estudios psicológicos cayó en el descrédito más estrepitoso en el siglo XX. Tratar de rescatarla por quiméricos estudios económico-sociales en base a quererla demostrar por tener un más alto poder adquisitivo requiere de un sesgo muy particular del investigador y de otro aún más enigmático en el tribunal de evaluación que le acepte esa clase de trabajo.

Ni la renta demuestra que el rentista sepa emplearla ni la inteligencia es el único factor que la alcanza. Sabemos empíricamente que multitud de personas que no han estudiado y sin titulaciones no ya universitarias sino tampoco básicas han desarrollado iniciativas bursátiles de éxito. ¿Cómo responde a esto nuestro tesinando? El tiempo dedicado a la cultura y a la formación que va en detrimento del tiempo de los negocios dedicados a los beneficios monéticos puede significar que aquel tiempo sea interpretado a fondo perdido porque no dé dividendos y por tanto poco inteligente. Pero la inteligencia hasta donde se la puede definir (su definición incluso fue costoso para el primer y más famoso de sus testólogos[1]) es la capacidad de adaptación a la existencia en todas sus variantes y no solo en la de acumular cash para pagarlo todo. Es más inteligente quien teniendo menos dinero paga lo necesario que quien teniendo a sobredosis no sabe ni lo que paga.

De todos modos ese tipo de investigación llega tarde (por repetida) y mal, en cuanto ignora que ni hay un concepto hegemónico de inteligencia ni actualmente se habla ya de un solo tipo de inteligencia habida cuenta de las culturas gráficas y las no gráficas y de las habilidades manuales frente a las capacidades de abstracción. Resumiendo, las diferencias genéticas de partida que a algunos pueblos no les ponen  a competir para tener más prefiriendo sus formas clásicas de vida es una de las exquisiteces de la inteligencia de las que el género humano puede estar orgulloso (una noticia de estos días refiere a un grupo indígena de unos 170 individuos dispuestos a un suicidio colectivo si se les arranca de su hábitat selvático por planes especulativos. Esperemos que no se llegue a ese acto pero de suceder demostraría el éxito de la no-inteligencia imponiendo formas de vida no aceptadas por los nativos y la inteligencia de estos en no negarse a  vivir por la vía más radical una existencia que no quieren).


[1] Alfred Binet

agosto 16, 2013 Posted by | General | Deja un comentario

El lladre i l ociós Shuma Shoana

El lladre i l’ ociós. Shuma Shoana

Et faré cinc cèntims del compte del lladre i  del ociós. Hi ha un ociós que esta fent pícnic amb unes butaques i una tauleta a la platja prenent un caldo del seu termo i desfruitant del sol i del paisatge; amb això arriben un parell de lladres i li diuen que es quedaran amb tot el material perquè els hi agrada molt. Ell els hi diu: tot plegat he pagat per això uns 100 euros, vosaltres si en voleu treure algun calé de  venda de segona ma, difícilment n’aconseguireu quinze a repartir. Jo continuaré fent l’ ociós i gaudint de l’ espai tot i que sigui assegut al terra, vosaltres per aquesta xifra més aviat ridícula  sabreu tota la vida que sou uns lladres. Val la pena carregar amb un significant com aquest per tant poca cosa? Els que van de lladres es queden pensatius i li diuen: doncs dóna’ns els 15 euros y quedem en pau. La víctima en curs de negociació els mira amb mirada mes aviat compassiva i els hi diu: no els tinc els quinze euros, ni tan sol un. No us puc ajudar, però si els tingués creus que hauria de pagar-los per una cosa que ja la vaig compra en el seu moment i es meva.

-això és un mercat lliure aquí o pagues o et confisquem les coses. –li diuen amb tota la barra-

-Però normalment quan pagues es a canvi de quelcom, d’ alguna altra cosa. Vosaltres no doneu res.

-I et sembla poc que no et fem una cara nova o salvis el coll.

-Home, ben mirat es un preu just, per no anar a la UVI, I que son 15euros?. Al capdavall, res, calderilla- diu l’ home parlant ja estant tot sol- Però segueixo sense tenir-los. No us puc fer servir. Endueu-vos-ho tot: la cadira, el para-sol, la carmanyola, els coberts, voleu el meu banyador també? Ah, el llibre, no, deixeu-me’l. No us pagaran res per això i vosaltres no feu cara de ser massa espavilats com per llegar-lo.

.A sobre insultant-nos! T’interposarem una demanda per desqualificar-nos, ei que en lo nostre som els millors.

-No, una demanda no, endueu-vos-ho tot, però res d’ anar a cal jutge, que allà us donarien la raó i a mi m’ engarjolarien.

-I es clar, home, aquest món esta molt mal fet.

-Ni que hi digueu.

Els pispes s’ ho enduen tot enfotent-se del pobre desgraciat que amb tota la seva labia no els ha convençut de no fer-ho. Li han deixat el banyador, però no les plateres i al llibre, perquè el nano no s’ avorreixi el resta de la tarda. Efectivament continuarà llegint i acabarà el capítol. Després, al capvespre se n’ entornarà a peu fins a casa seva que no queda gaire lluny, Els veïns els veuran i  diran que li falta un cargol el cap- Algú el denunciarà per exhibcionsita i a curt termini li fotran una multa de més de cent euros per anar pel carrer sense com ho reclama el reglament ciutadà. Com que es un home digne es negarà a pagar la multa i l’engarjolaran a tants euros “pagats” per dia. A la garjola es toparà amb els seus dos atracadors que li explicaran al final de la historia el dia que el van pelar.

-Vam anar al mercat d’ ocasió i  només ens van donar 10euros per tot plegat perquè coneixen la nostra mancança del més mínim. Ens vam barallar i la cosa va acabar amb sang. A un el vam esbudellar i a un altre li vam trencar les cames. Son aquí en espera de judici.

-¿i les coses que em veu fotre?

-els hi vam regalar a una paia que anava amb unes critarues i tenia pinta de `pobre, en el fons soms un sentimentals.

-bons nois! –els hi diu el desgraciat- al menys van acabar en mans que els necessitaven.

-I tu que? Has canviat de vida?

-això sembla, potser el lloc mes segur d’ una societat estúpida i carcel.laria sense llibertat ni gent que pensi i tingui lògica, sigui la garjola. Aquí no em podeu robar res perquè res tinc. Per mi m’ hi quedaria tota la vida, sempre que em deixessin llegar. No tinc necessitat del mon exterior, amb una mica de sol al pati en tinc prou.

-Òndia nano, et podies fer passar per un de nosaltres i assumir la condemna. No et faltaria mai de res, t enviaria tots els llibres que et calguessin i un pastis cada diumenge de rams.

-si ho dius en serio, tracte fet!

Es així com el desgraciat va  fer intercanvi de cel.la el dia que els hi tocava el judici als seus dos pispes. Com que anava acompanyat de l’ altre ningú va sospitar res. Es van canviar les jaquetes respectives i el desgraciat va assajar la ganyota de mala llet de l’ altre.

En el judici ningú va posar en dubta l’ autenticitat d’ identitat. Per aquell dia el ferit esbudellat ja portava temps enterrat en camp sant. Li van caure vint anys i 1 dia, al seu company que es va excloure de totes les culpes., només 3.

El desgraciat era feliç: 20 anys pel davant sense tenir que pensar en res. No pagaria impostos, ni s’ hauria de capficar perquè menjar cada dia. L’ autèntic assassí va sortir al carrer al cap de 5 dies comptats. La seva història era tan increïble que ningú el va creure.

El fals assassí es va llegir tota la biblioteca del penal i tot el que podia aconseguir. Evidentment el altre al que li feia el favor ni li va enviar cap pastis, ni cap llibre ni un trist palosanto. El cas es que l’ un va viure la vida de l’ altre o mes ben dit li va complir la sentencia, com aquells de casa pobre que anar a la guerra en lloc dels fills de la casa rica per un trist sou. En el cas que ens ocupa no hi havia cap mena de contraprestació.  Vet aquí que uns 20 anys després (en un país en que les condemnes es complien totes fins el darrer dia) a l’ assassí de veritat, un cap important de la màfia local, amb una bona carrera fet i un alt nivell econòmic,  li van venir atacs de consciencia i va esbrinar quan sortiria de la presó el seu benefactor. Va enviar un cotxàs i un xofer  i un home de confiança perquè el recollissin. Aquell moment l’ home llegit no tenia cap ganes de tornar al món exterior i totes les seves demandes de continuar empresonant van ser desestimades. Algunes cites amb psicòlegs el van confirmar com un paio mentalment sà però amb una estranya fantasia segons la qual s’ havia fet passar per un altre per cumplir.li la condemna a canvi de la seva tranquil·litat. el van avaluar com paio pacífic que no donava el perfil de cap mena de perfil de criminal, mes aviat d’ home saberut i malaguanyat.

El cas es que el van fotre al carrer amb el que portava posat perquè ell quan va anar allà no va portar res amb ell i quan va sortir tampoc se’ n va endur res llevat de la memorització de milers de llibres al seu cap.

Es va deixar du fins una mansió a tot luxe d’ aquell carallot que es va dedicar a delinquir sistemàticament i a ensorrar a no poques famílies a canvi de viure la seva vida a tot tren i amb tots els luxes. El mafiós el va saludar efusivament a l’ hora d’ entrar a la cas. L’ home llegit es va deixar abraçar però ni tan sols va efectuar cap gest de cara.

-et trobo exactament igual que quan ens vam trobar a la presó.

-Jo no me’n recordo de tu. Ens coneixem?

-Home, sí, tu t has menjat el meu marró tots aquets anys, es que no t’ en recordes?

-Òndia, com has canviat xato. Abans erets prim i tenies el braços com un colador. Ara sembles el rei del mambo.

-Ho soc, jo sóc col·lega. Les coses m’han anat força bé. Després de tenir l’ experiència amb tu vaig canviar de vida. Vaig deixar de robar a pobres desgraciats com tu per malvendre els seus objectes a la dècima part del que costaven, i em vaig dedicar als grans negocis?

-quins?

-compra venda d’ or i agent bancari per lliure. Tot legal, eh!. He portat a la ruïna a una pila de famílies desnonades i al principi fins comptava els suïcidis que directament que provocava. Però tant se me n’enfotia. Un paio com jo que no té ànima no te por de cap tribunal celestial., m’ entens, oi? Sé que m’ odia una quanta fent i haig d’ anar pel món amb uns quants guardaespatlles com aquests que no em deixen mai sol, ni quan dormo, però en el fons soc un tiu feliç que no li falta de res,

-De res?

-Sí, de res, que ets sord o què? Ho poses en dubta?

-No sóc qui per dir el que et falta, si ho pot saber algú ets tu, Bé, i diga’m que vols de mi? Potser que et compleixi un altra condemna?

-res d’ això, veuràs la consciència m’ ha vingut fent la guitza darrerament. ¡Un homes sense escrúpols com jo! darrerament, potser perquè soc gran i ja he tingut algun que altre avis corporal per la mala vida que vaig portar, he estat pensant d’ explicar la nostra veritat al món.

-quina?

-Home, això de que tu et vas fer passar per mi i que mai se n’ha enterat l’ administració. Colla de brètols!

-Això només ha estat un canvi de representació. Ells han fet de públic nostra i al públic sempre se l’ enganya. Per mi, la veritat no es dir-li al Estat que es una colla d’ inútils, bé que ho saben sinó que tu per la teva banda has viscut la vida que volies i jo per la meva banda també. Es com si haguéssim anar a comprar als nostres papers respectius a un quiosc de desitjos en lloc de passar per la tómbola de la vida en la que et toca el que et toca.

-Em deixes bocabadat nano, i no tens cap recança per empassar-te en el meu lloc una condemna tan llarga.?

-Gens. Quan vosaltres hem veu venir a prendre les coses reconec que em vaig emprenyar força, però encara em vaig emprenyar més amb el comportament de les autoritats. Em vaig negar a pagar per una sanció injusta rere la qual hi havia tot un sistema injust. Trobar-vos a la trena em va donar l’ oportunitat de la meva vida: dedicar-me a llegar que es el meu gran plaer i no tenir que pencar per viure.

-Però la presó es un lloc perillós!

-res d’ això tots aquests anys he explicat als meus col·legues narracions i relats que han preferit a mirar els programes tontos de la televisió, quan algú ha tingut necessitat d’ escriure una carta o de donar una talla intel·lectual més alta de la que venia ha recorregut a mi. Tots els clans enfrontats se’ m rifaven, però jo sempre he estat només amb mi, mentre els altres feien negocis o es barallaven.

-Ets un heroi. Et faré un monument de metall noble al `pati.

-Per què? Per que s¡ hi caguin els ocells?

-Vull que la nostra història sigui coneguda. Ens hi posarem demà mateix. Escriurem les nostres vides paral·leles. Es a dir jo parlaré en veu alta i tu li donaràs forma escrita. Entesos!

-bé, sembla que lo teu es manar. La idea em fa patxoca tot i que no l’ havia pensada però d’ acord no tinc res millor que fer i viure en aquest mon en fa fàstic. On viuré?

-aquo, amb mi, aquesta casa, però no ens veurem, nomes les hores que concretem per escriure. Tens tot un pavelló per tu sol i gent al teu servei que et prepararà el tiberi i  se n’ocuparà de la neteja de casa. ¿Dones? També tindràs dones per mamer-te-la i el que designis.

-Soc cèlibe des de fa molt., no se si trobarà el camí  on ficar-m’hi pel gaudi amb una dona.

-quant mes coses dius més irreal en sembles. Que coi vol dir ficar-te? Voldràs dir, ficar-la.

.Jo sé perfectament el que em dic. Si no et perds els significat de cada una de les meves paraules anirem bé.

-Havia oblidat que ets un home instruït. Si sabessis la de vegades que m’ he trencat la closca per entendre el teu oferiment de l’ intercanvi. Al principi vaig creure que no hi tocaves, que erets un imbecil rotund. Però segons el que m’ anava informant de tu el meu antic col·lega semblava que te’ n portaves una de ben bona entre mans. Potser escapaves d’ algun altre delicte molt pitjor. Un criminal de guerra. Amb els anys van quedar descartades totes les hipòtesis i se’ m deia que eres el paio mes tranquil i feliç de tot el penal.

-Desconeixia el teu seguici de la meva biografia.

-Be. Anem a la cosa concreta. Has escrit alguna vegada algun llibre?

-No, res, absolutament res, un parell de postals quan vaig anar de viatge de batxillerat.

-te’ n veus capaç de fer-te autor.

-Sí, no em sembla tant difícil. A còpia de llegar m’ he adonat compta que molts llibres publicats tenen molt poca gràcia i que molts novel·listes se’n varen fer per creure’s que feien la gran obra mestre sense passar de ser res de l’ altre món.

A partir de l’endemà i durant una colla de mesos, els dos homes es trobaven a mig dematí per fer el que seria l’ obra monumental d’ aquell segle. Un cop enllestida la feina, el mafiós va sucar a qui tenia que sucar per aconseguir premis, editorials, èxit i una traducció a varis idiomes de la novel.la. El carrer o la garjola.  El llibre va estar presentat com relat de ficció però tots els noms que hi sortien eren certs. Nomes calia esperar el temps perquè els al·ludits (entre ells, fiscals i jutges, i directors de presó i col·legues de trena i tot plegat) se n’ assabentessin que corria un llibre explicant una historia real.

Passat el temps els titulars van fer esclatar el tema: un home innocent va complir voluntàriament 20 anys de presidi a canvi de que un de culpable desfruités de la seva llibertat.

Les properes setmanes a tots els palaus de justícia es llegia El carrer o la garjola. Tant els acusats com els acusadors anaven ple del tema. Els acusats se‘ls veia amb la riota penjada a la cara a totes les sales de vistes i al jutges amb cares de babaus. Les facultats de dret el van imposar com lectura obligada d’ urgència, tot un consell de ministres es va dedicar a fer-ne un fòrum del seu argument, l’ associació de literats de ficció va protestar perquè es portes al camp del seu domini en exclusiva una historia de veritat, les màfies organitzades també van protestar per no tenir mes gent que es prestés a fer de substituts de condemnes. Es va parlar tant del tema que al país en qüestió on va passar això (un del aus d0 Europa quasi a punt de donar-se un petó amb Àfrica)va caure en e més absolut descrèdit en els fòrums de jurisprudència internacional. Hi va haver una deserció en massa de jutges i fiscals, també els carcel.laris van renunciar als seus lloc fe feina per un ataca d’ orgull., Les presons van quedar desassistides i es van obrir les portes. De sobta quasi 80 mil individus complint condemna van guanyar els carrers i ara sí es van dedicar a delinquir sistemàticament. En poques setmanes no va queda ningú sense exercir la seva violència particular i sense deixar d’emplenar els cementiris amb els inquilins que els hi faltaven de ple dret.

Un dia al capvespre, el mafiós i l’ home llegit, mentre seguien els esdeveniments en un programa de tele, convivència raríssima entre ells es van fer una mirada intensa. Un dels dos, no se sap qui va dir:

La que hem liat!

I la’ altre .no se sap qui- va contestar.

-sí, la que hem liat.

Els dos homes van continuar junts l’ un fent gala de la clandestinitat que l’ havia caracteritzat durant tant de temps i l’ altre convertint-se en un mecenes de les arts revolucionàries. Sembla que els dos van acabar donant totes les pertinences del ric a les germanetes dels pobres i se’ n va anar a passar els seus darrers anys al monte Athos, això si amb una bona dot perquè li obrissin les portes i els exoneressin de fer les cantineles diàries al seus deus. Al mafiós ric, ara altruista, li va quedar clar que no per molts diners es viuen mes veritats i a l’ home llegit li va quedar que sigui on sigui que passis la vida si ets autèntic viuràs sempre la teva. 

agosto 15, 2013 Posted by | General | Deja un comentario

Per unes mames lliurement sostingudes

 

Per unes mames lliurement sostingudes. 

 

Un cop encetada la conversa sobre tetes compungides   he aprofitat que la meva companya anava a comprar suéters a un establiment de roba (l’ Store Twenty One, aquest agost tot a meitat de preu) per fer palpacions dels sostenidors allà exposats, inclosos els  dels banyadors. Espero que si algú m’ ha vist no m’ hagi pres per obsés sexual o fetitxista (el meus respectes pels drets al fetitxisme no perillós). La meva reactualització envers els diversos tipus de  “relleno”  (farcida o padding) m’ ha espantat  tant que m’ he quedat garratibat  a punt de depressió exògena. Portar l’ art dels matalassers per una farcida de la penyora traient-li protagonisme al pit en natural es pot considerar com una de les troles mes ben muntades del món dels horrors.

¡Quanta mentida hi pot haver en un simple disseny! Si l’ objectiu és aixecar tetes per burlar la llei de la gravidesa i doblar-li el volum des de l’ enganyifa per captivar mirades ingènues, molt malament, però que molt malament. Parlo en nom de l’ assemblea dels innocents. Proposaria deixar de tenir relacions sexuals amb les dones que aparenten ensenyar el que no tenen si no fora perquè tots plegats anem bastant curts de satisfactorialitats.

Estem dient que les usuàries no en tenen la culpa, sinó que es cosa d’ una conspiració judeomassònica o de qui sigui en contra del bon gust i i en contra l’ erotització natural de la imatge femenina. Insistiria en fer una penjada general dels sostenidors fets amb tan mala gràcia i tan desencissadors a la via pública si no fos perquè em faria pesat. Però que carai, fantasiejo amb el panorama:  milers de sostenidors esgarrinxats per tot arreu amb notes ad hoc adjuntes: a baix la vulgaritat!, pel bon gust!, per unes mames lliures i dansaires! Fora les grapes capitalistes dels nostres volums de dones! Per unes tetes ben posades! …

 La rebel·lió, com ja s’ ha dit, costa molt; el personal no es mobilitza ni amb un coet ficat al cul. I com també s’ ha dit: en  la cosa del vestir cadascú creu fer el seu dir.

A hores d’ ara ja es pot afirmar que les modes occidentals (tant la dels trajos a mida com la del prêt a porter) la han espifiada força. Allà on hi havia la túnica d’ abans que a algunes latituds encara es porta les anatomies sota les telles anaven mes fresques i contentes. Allà on va imperar la cotilla i el cinturó  marginant les teles posades en goig i els tirants, el pronòstic d’ anar a pitjor s’ ha anat complint.

 A nosaltres, l’ equipo dels nois,  se’ns va acostumar amb pantalons i braguetes i a  vosaltres, l’ equipo de les dones amb faldilles i tota la pesca. Les diferències en el vestir –entre altres factors-  que des de petits se’ns marca ens convertir amb adults idiotes i amb el concepte de persona escindit i supeditat a la del concepte de gènere sexual.

Abans d’ aquestes prendes encoixinades, els sostenidors molt historiats i amb transparències (havien de ser negres o granatosos mes que blancs o roses) ens iniciaven al món de la faula. La marrequeria que ambicionava ser catadora d’ aquells prodigis de la natura podíem aspirar fragàncies a traves d’aquests cosits ensenyant mes del que tapaven. Ara –batúa l’ olla- las transparències donen al “relleno” no a la pell. ¡Horror! Hauríem de demanar una indemnització per aquests fatics que no van bé pel cor al trobar-nos amb aquesta mena d’atrezo insultant. La Revolution  agains paddding no s’ hauria de demorar i els pits enlairats tampoc lliurement sostinguts pel recolzament (ideològic) popular tampoc.

Qui estigui per la causa revolucionaria, si vol fer una revolució també li tocarà passar per fer-la en el camp de les formes, de les imatges i del vestir, roba interior inclosa. Prou de discriminació entre calçotets i bragues! Al tiro del discurs i ja que se m’ em va la mà, ,es podria dir que la igualtat o una igualtat també passa per armari comú nomes fent separació per talles. Hi ha tantes coses a canviar, es a dir a canviar-nos!.

Sigui el que sigui el que ofereixin els comerços el mal gust és cosa de cadascú. El poder individual es el de qui marca la diferencia fent servir només allò que li agrada i que s’ hi sent còmode, no allò que es el millor pels fabricants i  el pitjor que ofereix el mercat. Proposta a la cooperativa tèxtil que es faci ressò del tema: fer produccions curoses amb l’ efectivitat corresponent sense malmetre la bellesa. Proposta per sastres en atur: fer sostenidors a mida i a demanda de l’ originalitat de  cada usuària.

Qui té la darrera paraula es cada usuària en funció del seus perímetres i activitats. Son conegudes les queixes de les propietàries de pits voluminosos que sí s’ han de protegir per determinades feines i exercicis corporals que demanen una activitat toràcica potent. També se sap que algunes dones nascudes en èpoques d’ alta repressió mental o situacions de molta inhibició porten malament la seva creixença vertiginosa i fan un gest contractural inconscient d’ encongir-se per amargar-se-les. Altres cultiu res mes repressores emboliquen a la dona sencera en un gran farcell del que nomes sobre surt la punta del nas i els dos peus que caminen. La historia del vestuari i el seu seguici per les vitrines dels museus és la historia del semblant i de l’ aparença, també del domini i de la subjugació.  Els homes som part interessada en el vestir de les dones, ja que segons ho facin ens sentim més o menys motivats “al logro”. Segons quina sigui la roba interior es pot saltar del trampolí fent el salt mortal o tocar el dos escales avall abans de que un atac de molt mal gust et porti a l’ altre barri. També s’ ha de dir que la roba interior en temes d’ intimitat acostuma a estar una estona abans de que es tregui. No sempre, hi ha dones que no es volen treure els sostenidors per fer l’ amor, potser perquè encara no s’ hi identifiquen amb les seves mames.

De qui pot parlar de sostenidors es de qui en te practica portant-ne de tots els models i marques de fabricants. El gust del que mira la figura no té perquè coincidir amb el gust de qui es vesteixi amb la cosa en si. Al capdavall qui se’ n posa son per la seva comoditat no per complaure ni al fabricant ni al voyeur

 

agosto 15, 2013 Posted by | General | Deja un comentario